25 de junio de 2010

Escasez de nubes

Miles de planes me esperan, impacientes, en el tentador cajón veraniego. Días, horas, minutos e insignificantes segundos se plantan frente a mi, repletos de libertad y alegría. Hace unos días le hice una permanente a mi sonrisa que durará estos venideros meses de cielo azul. Disfruto los pequeños momentos, las ingenuas sonrisas y las miradas sinceras. Soy feliz, ahora sí. Ahora y como nunca lo he sido. Cambios, muchos cambios. Me encantan los cambios y escapo, así, de la aburrida y odiosa monotonía. Ya no miro los pasos y decisiones tomados para llegar dónde estoy. Observo y analizado el camino que me queda por recorrer, todavía no pisado. Numerosas puertas se entreabren en el recorrido, me tientan, me fascinan y deslumbran, me gustaría abrir todas las puertas...probarlo todo y decidir más tarde. Mi futuro en juego y yo aquí indecisa como la que más. No sé si escogeré la única puerta correcta que me ofrece un largo camino hacia mi felicidad o si , por el contrario, desperdiciaré mi tiempo en elegir una y otra vez miles de puertas equívocas. Parece difícil la decisión pero, como ya he dicho: días, horas, minutos e insignificantes segundos se presentan ante mi con su espléndida libertad, así que desperdiciado o no, hay tiempo para todo.