El día en el que seamos capaces de establecer principios y valores, de saber cuales son las cosas realmente importantes, la gente recordará instantes compartidos y no anuncios de televisión o artículos de prensa.
Centrémonos en vivir nuestra vida y no la de los demás.
Estudiemos por el placer de saber y no por superar a otro.
Seamos,en fin, más humanos. Basemos nuestras vidas en las relaciones con los demás y las enseñanzas que te dejan estas.
Enseñemos el bien y no el castigo.
Ese día, feliz día, en el que seamos todo esto, seremos felices y conoceremos las causas de la antigua desdicha de las personas.
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