14 de diciembre de 2010

un poco de hoy

El día en el que todos descubramos que las obligaciones rutinarias nos atrapan hasta el punto de hacer de nosotros robots trabajadores, habrá miles de personas mirando al cielo. Descubriendo puestas de sol que cada día se producían mientras ellos miraban un papel, o una preciosa luna que se reflejaba en la pantalla de una enorme tele encendida.
El día en el que seamos capaces de establecer principios y valores, de saber cuales son las cosas realmente importantes, la gente recordará instantes compartidos y no anuncios de televisión o artículos de prensa.
Centrémonos en vivir nuestra vida y no la de los demás. 
Estudiemos por el placer de saber y no por superar a otro.
Seamos,en fin, más humanos. Basemos nuestras vidas en las relaciones con los demás y las enseñanzas que te dejan estas. 
Enseñemos el bien y no el castigo. 
Ese día, feliz día, en el que seamos todo esto, seremos felices y conoceremos las causas de la antigua desdicha de las personas.

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